"RELATOS PARA PENSAR"

Les agradezco estar leyendo este blog.
Mi nombre es MATIAS y creo, que a las personas que hayan vivido malas experiencias , clavadas en lo mas profundo de su ser, siendo criaturas, en etapas preadolescentes o ya jóvenes adolescentes, como también algún adulto, la escritura, puede llegar a servir para liberar esas vivencias negativas. Sean contadas como realmente hayan sucedido o por ahi mezclando otras vivencias o actividades imaginadas.
La misma, logra que el realizador, comparta sueños, fantasías, ideas y hasta en ocasiones vivencias.
Al plasmarlas, en ocasiones, se logra soltar lo negativo tirarlo a la basura, para que ese espacio sea ocupado por algo positivo.
Los invito a soltar toda la mierda de adentro, si la han tenido, hasta sentir que sacan esas mochilas e incorporan otros objetos, que puedan llenarlos de paz, compartir fantasías, morbos, vivencias y alegrias.

Espero que todos estemos felices de compartir nuestras experiencias o fantasías
"Bajo la oscuridad y el silencio del anonimato de muchas personas, he comprobado que hay curiosidad por ver lo que en la misma sociedad del individuo, está prohibido, existiendo también una atracción hacia lo desagradable o hacia lo malvado. O sea una gran atracción hacia la morbosidad. No es mi función, juzgar lo que está bien o está mal, sólo quiero contar que en éste blog no existe aún, ni es mi deseo que exista, algún texto que hable por ejemplo sobre "un padre, abuelo, tío, que abuse de su hijo, nieto, sobrino, o viceversa" o cualquier otro texto que hable sobre perversiones de avanzada edad hacia niños. Repito, no juzgo pero no lo comparto. En éstos relatos, leerás experiencias personales, sufridas o hechas, que quise compartir, como espero que lo hagan uds, mandándome sus propias experiencias a mi mail para publicarlas. Aclaro que como lector de relatos, aprendí que al escribirlos se le debe poner algún condimento extra, de modo tal que resulten atractivos, sin dejar de tener mas de un 90 % de realidad. Quizá también en alguno fusione experiencias vividas en distintos momentos, que solitarias no significan nada y en conjunto son importantes."

VISITAS

martes, 21 de junio de 2016

Deseoso por chupar

A los trece, ingresé en un colegio secundario donde, junto al estudio, había que realizar actividades extraescolares, tanto artísticas como deportivas. Una de ellas era natación. En ésta, luego de terminar la clase con veintiocho compañeros, en el vestuario, debíamos ir en tandas de ocho personas a bañarnos, pués solo existía ésta cantidad de duchas que estaban dispuestas en dos filas de cuatro enfrentadas. Ninguna disponía de cortina o puerta, de modo que si uno tenía la suerte de estar en alguna del medio, podia ver cuatro cuerpos de chicos que estuvieran lavándose enfrente. 

Casi siempre fuimos los mismos ocho, que ingresabamos bajo la lluvia, ya que eramos los mejores del grupo, lo que nos permitía lograr los objetivos propuestos por el profesor, en menor tiempo, pudiendo terminar antes. En el vestuario, ingresabamos a bañarnos y nos mirabamos los penes que, a nuestros trece o catorce años, tenían un tamaño promedio de 15 o 16 cm.
Solo uno, Fernando, nos superaba tanto en largo como en ancho y le encantaba presumir de su mayor desarrollo. Se enjabonaba, se acariciaba masturbándose, mirando, mostrandonos su gran pedazo, siendo motivo para comentarios y cargadas mutuas de todo tipo o de alguna de mis varias fantasías plasmadas en masturbación. 

En las duchas me ubicaba frente a Martín, compañero de estudio, banco, salidas, observando disimuladamente el miembro que frecuentemente se le paraba estando bajo el agua. Cuando nos cambiábamos, trataba de hacerlo cercano a él, sin incinuaciones pero luego fantaseando con tenerla dentro mío. A decir verdad, fueron múltiples las situaciones que estuvimos jugando uno arriba de otro en una cama como si lucharamos, rozando o apoyandonos, terminando siempre con nuestras vergas a full sumando lo agitado de nuestras respiraciones, inclusive cada vez que fuimos a quedarnos a la casa de otro compañero, dormimos juntos cola con cola compartiendo una o dos plazas, siendo otro motivo de mis pajas constantes.

Vivía caliente todo el día, las actividades que hacíamos, los juegos, hasta cuando estudiábamos, imaginaba en algún momento, a mi compañero, pidiéndome que se la chupara, inclusive me ratoneé con él, en alguna orgía con los ocho de la pileta, descubriéndonos en pleno sexo oral en los bancos del vestuario, con final de penetración y mamada masiva. 

Mi amigo, estuvo vigente en todas las fantasías hasta que apareció Gabriel. 

"Chiqui", le deciamos por ser el más pequeño en cuerpo y edad de los del barrio. Lo conocí y nos hicimos amigos, el verano anterior al comienzo del secundario, un día que nos juntamos varios a limpiar un terreno de pastos altos con basura, para poder armar una especie de potrero multiuso ya que era de grandes dimensiones e inclusive en una parte de su superficie, tenía un piso de cemento, que serviria de cancha de basquet, voley o tenis. Trabajamos duro por una semana hasta que tuvimos lo que queríamos, armando un lugar donde nuestros padres se quedaban tranquilos y nosotros podíamos hacer varios deportes sin estar en el medio de la calle, o molestando a alguien en la puerta de su casa.

Llegaron las vacaciones de invierno, el primer domingo precisamente y desde la mañana empecé a llamar por teléfono a los de mi curso, inclusive Martín, para salir o hacer algo, obteniendo como respuesta que la mayoría había viajado o salido a pasear con su familia. Como segundo recurso, agarré la pelota de basquet y fui para "la cancha" encontrando sólo a Chiqui. Al llegar lo vi tratando de treparse a una pared, me saluda comentándome que había escuchado gritos de una mujer pidiendo aparentemente a otra persona que la cogiera, que le diera mas, que era su puta, entre otras cosas. Despúes de su alocución, Gaby me pide que lo ayudé a subirse para poder ver.
Me apoye contra la pared, frente a él, flexionando un poco las rodillas, crucé mis manos en forma de silla, dejando que pusiera su pie derecho encima, de ésta manera pudo llegar a pasar por unos centímetros, el límite del paredón, obteniendo una vision de lo que empezaba a escucharse nuevamente. Efectivamente eran los vecinos del lugar, teniendo sexo en su parque, seguramente pensando que nadie los oiría o peor aún, vería. 

Lo levanto un poco mas diciendo que se ponga arriba mio como si fuera caballito pero de frente y no por la espalda, de forma tal que su sexo queda pegado a mi rostro debajo de los labios. Cuando termina de acomodarse, coloco mis manos en forma de bandeja sosteniendo su cola. Huelo perfume de talco mezclado a un leve olor a orina. Tenerlo de esa manera, comienza a excitarme. 

Gabriel relataba lo que veía y su bulto empezaba a pararse. Me encontraba en una situación que no pude dominar, empujé su cuerpo a mi boca y sobre el jogging, empecé dando pequeños mordiscos a ese pedazo algo pequeño pero muy duro. Le gustaba lo que hacia sobre su pantalón porque se quedó quieto y me dejó seguir entonces en vez de dientes usé los labios o besaba todo ese sector ocupándome por casi cinco minutos hasta que pidió bajar de mis hombros. 
Comentó que sintió una especie de corriente subiendo en su cuerpo terminando en escalofríos, que además provocaron ganas de hacer pis. Lo tránquilicé diciendo que seguramente habría eyaculado, explicando lo normal del hecho de tirar semen despues de chuparsela, besarla y le iba a ocurrir pajeandose o cogiendo. Pregunté si se animaba hacerlo nuevamente pero desnudos, proponiendole que si tambien deseaba, probara la mía o que hicieramos todo lo que había visto. Dudó un poco por ser dos "hombres", lo que alegué que igualmente no pensaba contárselo a nadie, solo importaba si le había gustado o no, que a mi sí y tenía muchas ganas de repetir. Con mi contestación fui convincente pues su segunda frase se refería al lugar donde lo haríamos.

Propuse un lugar en construcción que hacía varios meses, estaba abandonado, a cien metros de distancia, obra que nos dirigimos enseguida. El segundo piso sirvió para estar tranquilos y ponerme de cuclillas frente a mi amigo bajándole la ropa, interior incluida hasta los tobillos, liberando su pijita mojada y babeante, seguro por lo hecho en el baldío. Rodeada por mis dedos, tiré el prepucio para atrás dejando libre la cabeza que chupé unos segundos. Al bajar la mano para acariciarle los testículos se la engullí entera. Mi nariz chocó con el pelaje que recién empezaba a crecer. Metí y saqué veinte veces ese falo de mi boca en distintas velocidades como lo hacían en las primeras peliculas porno que tiempo antes, había comenzado a ver, limpié todo rastro de leche tirada anteriormente pero no pude seguir porque escuchamos un ruido. Él quería mas, había empezado a tener la misma sensación anterior. Yo tambien estaba muy caliente y lo invité a casa.  

Tuvimos suerte, mis padres habían salido al mediodía dejando una nota avisando que regresarían para el anochecer, la única que permanecía dentro era mi abuela durmiendo la siesta. Tomé las llaves del garage que se encontraba separado de la casa, entramos, acomodé una colchoneta, me arrodillé nuevamente ante Gaby, once años, cinco centímetros mas, del metro y medio de estatura, muy flaquito, bajé sus pantalones de gimnasia, el slip y sin decir nada, puse en mi boca, la verga dura que minutos antes había probado.
La tomé con la mano derecha mirándo, deseándola. Subí mis ojos a los suyos preguntándole si le gustaba, me tomó de los pelos por detrás de la cabeza, metiéndomela toda en la boca, haciendo fuerza hacia su sexo, diciéndome que le encantaba. Ese accionar pudo con mi morbo y acabé, pero Gabriel siguió un minuto más, hasta preguntar que tenia que hacer porque estaba sintiendo nuevamente la corriente, aceleré el ritmo de la cogida en mi boca, me tomó nuevamente fuerte de los pelos y sin ganas de liberarme sentí su semen caliente que bañó mi paladar, lengua y garganta, mientrás que de su boca salían pequeños gemidos de placer. Al instante sin soltarme los pelos la sacó de entre mis labios, me miró y dijó que le encantaba y queria probar de chupármerla, nueva proposición que hizo ponerme al palo enseguida. 

Me encontraba tán excitado que cuando me la empezó a acariciar y se la puso en la boca no llegaron a pasar diez segundos que, ésta vez, era yo quien entregaba la leche, con la diferencia que no fue de su agrado, escupiendo todo sobre la colchoneta, comentando el asco que le había dado.

Mi morbo se había transformado en la voz interior que pedía mas, que Chiqui no se fuera, asi que como era temprano lo invité a quedarse a jugar con la compu. Sin perder tiempo la armé sobre una mesa, le enseñé a jugar al fútbol y cuando le tocó el turno de hacer goles me agache al piso, lo desnudé y nuevamente se la empecé a chupar mientras se encontraba sentado, jugando. Al minuto abandonó el futbol virtual diciendo que por ese momento, los juegos no le importaban por lo bien que se estaba sintiendo, resultado de la mamada que le estaba propinando. Ésta vez, su venida tardó un poco mas que la anterior y como si tuviese experiencia de mucho tiempo, me pidió que le mostrase la lengua en el momento que vaciaba su contenido. Ahí me explicó que eso, es lo que había visto sobre mis hombros en el terreno, excitándolo. La acabada no fue en mucha cantidad pero a los dos nos encantó y quedamos de acuerdo que al día siguiente vendría al mediodía, cuando mis padres se fueran a trabajar, para seguir "jugando con la compu".

Éstas prácticas fueron a lo largo de una semana seguida y muchas veces al día con lo cual saciábamos nuestro hambre de chupar y ser chupado, probando todas las formas de hacerlo, hasta que le preguntó a su hermano mayor si estaba bien que dos hombres tuvieran sexo, contestándole que eso era de putos y que estaba mal. El alegato del hermano lo convenció porque la amistad que habíamos hecho se rompió y cada vez que nos cruzabamos en el terreno, él se iba. 

Ésta experiencia fue motivo para varios años de paja pensando en esa pija en mi boca. Luego vinieron otros hechos que en otra ocasión contaré.

domingo, 19 de junio de 2016

PRIMERA VEZ CON UN MADURO (20 años mayor)

Guille me llevaba veinte años y era un macho, activo, sexualmente experto.


Chateamos varias veces, asegurando que no habría desilusión al momento de conocernos.
Acordamos las tres de la tarde, estar en la vereda de una cafetería, cita que acudí puntual.

La espera no fue larga, no pasó un minuto de llegar y distraer mi atención cuando alguien pregunta si era Matias, levanté la vista pudiendo observarlo; casi tartamudeando contesté afirmativamente.

-¡Soy Guille!. ¡Que alegría verte!.- Dijo.
Estrechamos derechas que sin soltarlas, tiró hacia él dándome un beso en la mejilla (solo
porque giré la cabeza sino, claramente su intención directa, era la boca). Quizá mi deseo hubiese dejado hacerlo, pero estando en la calle tuve vergüenza.

-¡Desde la otra esquina venía mirándote! 
 Veo exactamente tu descripción, a una cuadra pude reconocerte!- 

En coincidencia, él, era igual a lo que me había dicho: 55 años, ojos celestes, pelo corto, canoso, 85 kgs, altura 1.75, bastante proporcionado, con una tonalidad de voz agradable.

Tomamos un café mientras nos íbamos contando sobre nuestras vidas.
Parecía que eramos viejos amigos, nos caímos bien. Propone ir a su casa situada a dos cuadras y en camino, compramos unas cervezas y unas papas fritas.

Su hogar era un antiguo caserón, reciclado a nuevo, ventanales y puertas altas, que al cruzarías se ingresaba a un pasillo de recepción oscuro. Esperé que cierre la puerta y prenda la luz, pero de repente sin darme cuenta que ya había cerrado, me empuja contra una pared y sin poder reaccionar, comenzó a besarme no pudiendo oponerme. 

Lo abracé, acaricié su rostro, orejas, hombros, acción que imitó pero no tardó mucho en dirigir las manos a mi cola, uniendo aún mas nuestros cuerpos y haciendo notar la dureza de su miembro al rozarme, aun vestidos, mientras labios y lenguas se fundían.

Jamás había estado con alguien veinte años mayor, encima me hizo sentir cómodo, y muy excitado, aparte no teníamos que hacer nada ese día, ni el siguiente, teniendo todo el tiempo a disposición.

Habiendo pasado quince minutos de traspasar la puerta, creí que mi amigo tenía previsto tener sexo en ese lugar, entonces le quité la remera siendo correspondido con lo mismo.
Al hacerlo, Guille coloca mis manos a la espalda pidiendo que no las moviera y comienza a chupar, apretar mis pechos, ocupándose mucho en cada uno.
A su vez aun con los pantalones puestos, pero desabrochados, metía una mano en mi trasero acariciando la raja de un extremo a otro hundiendo en el ano, la primer falange de un dedo en el momento que le daba pequeños mordiscos a los pezones.
Me hizo gemir, mientras decía que así y mucho mas, gozaríamos toda la noche.
Empecé a transpirar, provocó una sensación de entrega total a esa persona que me estaba transportando a un nivel de éxtasis nunca probado. Quise devolverle ese sentimiento pero no me dejó, seguido de agarrarme de una mano y mostrarme la casa.

Me llevó a conocer un jardín de invierno desde donde se podía ver la luna por su techo transparente, lugar que tuvimos sexo en distintos encuentros, en otro ambiente una mesa larga con seis sillas y contiguo la cocina, de frente a la mesa, unas estanterías  dividiendo ese comedor de la habitación, cómoda que entre otras cosas,  contenía una pc con monitor de 21 pulgadas acomodado sobre un escritorio frente al sommier.
En el baño, jacuzzi, lugar donde fuimos después de la previa. Nos desnudamos y me pregunta si la estaba pasando bien. Obtuvo una respuesta afirmativa, sumado a que me parecía una persona muy copada.
Se sentó en un banco donde habíamos apoyado la ropa, estirando la mano para tomar la mía, tirando a situarme encima suyo de frente.
Le rodeo el cuello apoderándome de sus labios, luego sigo por una oreja, paso la lengua provocándolo y al oído en tono suave, le formulo la misma pregunta anteriormente hecha hacia mi. No responde, pero, en su lugar tomó mi mano derecha dirigiéndola hacia su pene que estaba muy erecto. Lo agarré estudiando su largo y ancho. Pude medirlo en oportunidades posteriores dando 
16,5 x 5. Realmente, en ese momento su grosor me asustó, pero no lo expresé.

Mientras tanto me dijo:
-¿Ves como lo tengo? Culpa tuya, cuando chateamos dijiste que dos veces te cogieron y al tocarte noté que tenes el culito muy cerrado, cuando te mordí los pezones, gemiste y encima también me contaste que nunca te chuparon el culo, todo esto me dice que si hago las cosas bien vamos a pasarlo excelente por mucho tiempo.

- Bañémonos bebe! Después seguimos.-

Tenía razón, anteriormente le había contado que con sólo una persona, acepté ser penetrado, un chico siete años menor, disfrutando bastante. Cuando él, estaba a punto de eyacular, me chupó las tetas y sin masturbarme, acabamos al mismo tiempo. 
Con él, lo hice esas dos veces, la segunda en el hotel teniendo un turno de cuatro horas, aprovechadas por ambos para darnos placer. Sabía también que en mis pajas, me encantaba tocarme los pezones y encima; nunca me habían hecho un beso negro.

Nos metimos en la tina, previamente preparada para que tuviera mucha espuma, comencé a enjabonarlo por el cuello, parte pectoral, brazos, panza hasta detenerme en su pene y testículos, partes que me tomé varios minutos limpiando y acariciándolas.
Quise llevarlas a mi boca, pero el no me dejó diciendo que siga pues me faltaban sus piernas y sus pies.
Al terminar, hizo lo mismo conmigo.
Pasó el jabón por un pecho, lo enjuago para luego apretarlo, lo mismo con el otro, tomó mi parte sexual, presionó las bolas, acción que dolió y expresé.
Me hizo dar vuelta y apoyar las manos contra los azulejos.
Los bordes de la bañera estaban alejados de la pared de manera tal que quedé un poco agachado e incomodo.

-Apoya la rodilla en el borde así te tengo mas abierto.-

Con una mano pasó el jabón por mi raja varias veces y siguió con mis piernas, con la otra fue sacándolo, pero también lo aprovechó para darle unos masajes con dos dedos en forma circular al ano y meter un poco uno de ellos.
Al terminar, no sé de donde sacó una perita de goma, la llenó de agua y me la insertó explicándome que eso se llamaba limpieza anal, pidió que retuviera el liquido un rato, fui al inodoro para vaciar, acción que repetimos tres veces.


-Ya estás bien limpito por dentro y por fuera, ahora volvé a ponerte apoyado contra la pared como estabas y cerrá los ojos.
-

Hice lo que me pidió.
Me abrió los cachetes, dándome pequeños chirlos y sentí una humedad distinta por el agujero, era su lengua que giraba y entraba.


-mmmm Guille me encanta!-

Él seguía y alternaba órgano bocal y dedos, hasta no darme cuenta cuantos metía.


-Guille nunca pensé que ésto me hiciera calentar tanto y encima den ganas que me cojas!-

Sentí nuevamente varios chirlos suaves, una escupida siguiendo con varios dedos juntos metidos y sacados varias veces.
Con las manos separé mis nalgas.
Tuve un poco de temor a que comenzara a dolerme, sin embargo fomenté que mi amigo pudiera entrar aun mas con su lengua.


Gemí con desesperación.
-Ahhhhhh amor! Por favor, cogeme ya!!-

-¡Así quería que me lo pidieras putita, tenes un culo para cogerlo y chuparlo todo el tiempo!-

Me sentí raro.
-¡Putito, amor, el femenino no lo siento, putito tuyo, si me seguís haciendo gozar, todo lo quieras!!-

-¡Si bebe no hay drama, igual no te cohíbas, entre cuatro paredes, sentite como quieras conmigo, yo te voy a hacer gozar el tiempo que quieras, putito!! ¡Vamos a la cama!-

Agarró dos toallones y fuimos a la habitación.


-Secame- Dijo.


Lo hice desde su cabeza y fui agachándome llegando a sus pies, quedando arrodillado delante de su sexualidad, la tomé con una mano y con la otra acaricié sus huevos, levante la vista e interrogué si me dejaba chuparla.
Le recordé que no tenía gran experiencia pero ganas sobraban y pedí me guiara.


-Soltate Mati.
¡Es toda para vos!.
-

Entre mis labios, probé la cabeza, le pasé la lengua alrededor, humedeciéndola, sentí precum sabor que me excitó, tragando toda su extensión lentamente, salía de mi boca y la trataba como un helado, subía de las bolas hasta la cabeza y volvía a bajar para ocuparme un momento largo de esas dos preciosidades redondas y grandes.


-¿Te gusta la verga de tu macho?-

-¡Si amor, me enloquece!- Seguí con el mete y saca, acompañando con una mano.


-Ponete las manos atrás, solo con la boca putito!.
-

Tomó mi cabeza, impulsándola hacia él, introduciendo toda la extensión de su miembro obligando a retenerla un rato, sentí ahogarme y aflojó pudiendo sacarlo de mi boca pero a los pocos segundos volvió a hacerlo.
Me pasó lo mismo, generando muchísima saliva, pero al retirarla, desee volver a tenerla, repitiendo, como si eso fuera lo único que me importaba.
En parte al escucharlo gozar y ver la calentura que le provocaba, me excitaba aún mas, haciéndome emitir el placer obtenido

-Ahhh que bien!! ¿Mati viste que no tenia que guiarte? ¡Me encanta como la chupas!.
Si no hubiésemos hablado pensaría que te has comido mil pijas!!-

Al oírlo aumente mi ritmo e intercalaba esparciendo la saliva o besándosela hasta que pidió que parara.
Me levanté, lo abracé, empecé a besar y acariciar cara, brazos, espalda.
Nos tiramos en la cama, quedé debajo, se apoderó de mis tetillas comenzó a frotar pene con pene, me hizo jadear, abrí mis piernas.


-¡Hay Guille, no puedo mas! ¡Necesito sentirte dentro, ésta putita quiere la pija de su macho!- 

Me salió de adentro, estaba tan excitado que no importó si él, tenía ganas de tratarme en femenino.


-¡Bueno putón mio, así me encanta que te sueltes!- 

Fue hacia el escritorio, agarro un pote de gel y una goma que se ato en el pito explicándome que era para retener el orgasmo, aparte puso un video de un maduro pijón dándole a otro mas chico.
El pendejo estaba en cuatro gritando y pidiendo mas al recibir tremenda cogida por parte de su compañero.


-Ponete como en el vídeo, putita mía.
-

En el medio de la cama, en posición de perrito, apoyando los codos para levantar un poco mas el culo le dije sensualmente:

-¿Así macho mío?-

-¡Siii, putín! ¡Como me gustaría un día verte en esta posición teniendo puestas medias de red!- 

Quedé callado.
(En una de las ocasiones que volvimos a estar, acepté probar medias y tanga pero esa es otra historia).
Se puso gel en la mano y me metió un dedo, después dos, echó mas lubricante sobre la raya, insertando el tercero, lo miré mordiéndome los labios y gimiendo.
Se posicionó, golpeó varias veces el ano con la verga, continuó refregandolá hasta que sentí dolor cuando pasó la gruesa cabeza e intenté relajarme mas, siguió lentamente y pausado, en ese momento mi estado de calentura era tal, que empuje hacia atrás, logrando penetración total, entró y salió varias veces cambiando el ritmo, transformando molestia en placer.


Observé que en el vídeo el pasivo se levantaba quedando en la misma posición pero abrazando al activo mientras éste, le pellizcaba un pezón y mordía el otro.
Lo imité, Guille entendió haciendo lo mismo.
Tuve una necesidad de impulsarme hacia adelante y atrás, mientrás mis pechos estaban prácticamente siendo comidos, manipuleados o besados.


-Ayyy amor! Estás volviéndome loco, mis tetas y culo yá, son tuyos!!- 

-Jajaja! Y ésta (señalando su verga), es tuya las veces que vengas! Date vuelta quiero que me mires todo el tiempo, tengo ganas de ver tus gestos cuando te la pongo.-

Abrí y levanté las piernas rodeando su cintura, recibí estocadas mas profundas en tanto, sus ojos celestes estaban fijos en los míos.


-M
ientras gozas, no te vas a olvidar mas la cara de éste macho!.-

-Me gusta como coges, me encanta tu pija!! Dame un beso Paa.-
-

Estuve besándolo 
abrazado, unos minutos mientras no dejaba de manosearme ni de darme bomba.
Miramos la pantalla, el chico estaba arriba de frente al mayor.


-¡Ahora lo vas a hacer como ese pendejo, te toca trabajar a vos, cabalgame puta mía!!-

En esa pose, sus manos estuvieron abriendo la cola o pellizcando mi parte pectoral, mientras yo apoyado hacia atrás sobre sus piernas, subía y bajaba variando ritmo y profundidad.
Al rato, se me ocurrió girar, sin sacármela, no podía parar de montarlo repitiendo los dichos del placer que me estaba dando.
Era mi primera vez tan entregado y tanto tiempo penetrado.


Pedí otra vez estar en cuatro, momento que mas gocé, haciéndome acabar, primero fue lento hasta terminar dándome rápida y repetitivamente con todo el cuerpo apoyado sobre el mío pegado al colchón.
Los dos estábamos agitados, en un momento me pide que levante un poco mas la cola.



-Ahhh tomá, putita!! Te voy a llenar el culo de leche, ahi viene ahhh!-

Era increíble, todo lo que decía era real, pude sentir cuando se engrosaba y eyaculaba llenando mi interior de semen.


-Quedate así, arriba, no me la saques por favor amor! Que se salga sola, me encantó.
!-

-¿Queres quedarte Mati?-

-Dale!-

Eran las ocho de la noche, habíamos estado casi cuatro horas revolcándonos, fuimos desnudos hacia el comedor, tomamos la cerveza mientras charlamos lo hecho pero un poco cansados volvimos a la cama, nos colocamos en cucharita a pedido mio y abrazados, dormimos solo dos horas, desperté primero y Gui roncaba.
Cubierto por las sabanas, tuve ganas nuevamente de chupársela un tiempo prolongado, lo escuché gemir.
Me dejó seguir bajo el cobertor.

Habiendo aprendido sus gustos y por casi veinte minutos, mamé ese falo hasta que explotó dentro de mi boca profiriendo frases calientes pero halagadoras por el oral dispensado.
Estuve hasta el mediodía siguiente, teniendo sexo dos veces mas.

Nos vimos cada tres o cuatro meses estando hasta cuatro días juntos y por cuatro años.
Veces que contaré mas adelante.